"The mind-forged manacles I hear"
London (W. Blake)

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miércoles, 4 de marzo de 2009


Que alguien pase y me diga: cuál es mi problema... ¿Por qué viene y va?
¿Cómo hago para volver a respirar de verdad?
Mis cartas hoy no tienen destinatario, que alguien pase y me diga por qué viene y va.

sábado, 28 de febrero de 2009

Gracias.
Ahora, revertir el dolor y volver a soñar con la verdad.

Ciclo sin fin


Pueden acusarme de bipolar, maníaco-depresiva, pero hoy vuelvo a escribir finales felices, aunque difusos, aún.
La vida sube y baja, y no sólo un poseedor de habilidades espirituales superiores puede darse cuenta. Asi es el ciclo: nacimiento, desarollo, muerte, nacimiento, desarrollo... Sin fin. Nada es perfecto, todo cambia, sólo lo esencial se mantiene y sólo los maestros en espiritualidad pueden detenerse dentro del ciclo, sólo alcanzando un nivel extraordinario de comprensión podría mantenerme en el clímax sin caer, pero vale la renuncia a las banalidades, al extremo... Digamos que yo lo he hecho a medias: al menos renuncio a mover mis músculos, desde los pies al corazón, sin buscar tras ello un sentido superior, al menos eso intento, al menos me arriesgo por vivir el éxtasis de existir y no-existir en el mismo instante, al menos no le temo a intentar, al menos creo...

viernes, 27 de febrero de 2009

Locura o Muerte

Borrar el mundo de mi, o borrarme a mi del mundo. Eso quiero. Quiero no ver, quiero vivir donde se esconden mis lágrimas, donde no duele el sabor de las ilusiones; quiero encerrarme en con llave en el momento en que la vida, a la que así bauticé, se volvió cierta, en el momento en que la rotación y la gente se hizo transparente junto a mi concreta fantasía. Quiero enredar mi mente con el contraste de lo tangible e inventar las venas donde la sangre corrió real en mi locura, quiero mirar al fantasma de mis fantasías y que me hable desde mi imaginación, que lo creó, aunque ya no quiera ser de carne y hueso...quiero creer que sí. Quiero oírle, aunque su voz sólo se escuche entre las paredes de mi cabeza, quiero despertar con la sonrisa de mi verdad, aunque en el mundo sea mentira.
Es que mi vida está fundamentada en esas cosas que no son para la gente -aún para los que insisto en creer que sí-... Por qué, no lo sé, quizás mis desvarios sobre lanzas y armaduras, escondan un tesoro psicológico o quizás es tan común que los libros se han hartado de contener mi caso (asi como el Quijote) Y sé que en estos cuentos sólo hay dos finales permitidos: locura y muerte... Amor, ese es el antecesor a éstas dos catástrofes, es el precursor de mi existencia platónica, el emperador de Libertad, Justicia y tantas palabras que caben en ideales, que me desquician.
¿Locura o muerte? No hay "Y vivieron felices por siempre...", entonces por qué, ¿Por qué he creido desde siempre que intentarlo es lo más sensato, aunque todos opinen lo contrario? ¿Por qué, si el camino para lograrlo es el que en todas las historias lleva a Locura o Muerte? ¿Y por qué nadie me responde, por qué dejan que me pierda en ensoñaciones de tragedias y cuentos de hadas? ¿Por qué? ¿Dónde está la salvación, de la que tanto inventan? ¿Qué hacer: escapar de mi mente y correr a una vida sensata o dejarme llevar por la corriente de mi sangre alterada?
¿Qué hacer... vivir o no-vivir?

martes, 17 de febrero de 2009

"Volveré"


Recuerdo su primera ausencia. Fue hace años...
Simplemente, un día ya no estuvo. Y lo soñé; soñé varias veces que lo buscaba por caminos imposibles, por lugares de colores irreales. Nunca lo alcancé.
Cada día, lo esperé. Él me decía que lo más probable era que voliera. Y yo lo esperaba.
Cuando no aparecía, mi recuerdo me gritaba sus palabras: "Volveré". Pero no aparecía, y al tiempo, por fin, lo acepté.

(...)

Pero esperaré.

lunes, 16 de febrero de 2009

Estabilizando


La diferencia que hace una palabra cálida -real- es invaluable. ¡Cómo me calma el alma saber que no hay peligro en acercarme!

Colapso


La frecuencia y la fuerza de mis latidos se amplifican en cantidades que superan la resistencia de mi pecho. Me desbordo de sangre y el oxígeno me penetra tan furtivamente que me ahoga y me satura la vida. Son espasmos, contracciones de terror y angustia; soledad, amiga y consecuencia de la independencia, y la adicción al calor de un sentimiento verdadero, en medio de tanto sintetismo.
Los nervios me condenan a la incertidumbre y la esperanza insiste en quedarse, siempre.