London (W. Blake)
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lunes, 23 de mayo de 2011
De los muertos digitalizados
me observan
miran desde sus años
exponen decadencia
insurrecta
al ídolo contemporáneo
Los soberanos
se disuelven
en unos ojos arrancados
y la potencia de mis manos
por la muerte
es optimismo mal-gastado
viernes, 4 de febrero de 2011
Reloj de Sol
sin pausa y sin tiempo real
han de eclipar eras al danzar
Yo sé, los he visto girar
Envuelven los cuerpos
de sus santos segunderos
entretejen en sus hebras un ayer
Espirales de fuego emergen de raíz
rasgando la tierra, manillas de Sol
paren horas doradas
en frentan de cara a Dios:
Una amalgama pasajera de eternidad
cae en mi pecho y mi voluntad
El cuerpo es la espada del tiempo
que se va
¡Condenados! Somos viajeros eternos
en inmovilidad
Pero yo te espero
Yo te espero, segundero
En el Sol siempre es hoy
domingo, 23 de enero de 2011
Nostalgias forasteras
Hay rostros que dibuja a la distancia, como queriendo avistar por lo bajo: se pronuncia sin bombo y sin platillos.
A veces se amontona en la distancia.
lunes, 23 de agosto de 2010
Exceso y absurdo
(o una circunstancia realmente ridícula)
Estaba a punto de escribir el mundo entero, por dentro y por fuera, psicotrópicamente hablando.
Y podría haber quitado todo el asfalto de Londres y París con la pluma, podría haber succionado el mismísimo Nilo con papiro, o robarle las montañas al alpino y a todos los filósofos, desde la cueva. Habría llegado a apalear a Kant y a avivar a las pasiones... Pero justo tocaron su puerta, para leerle el manual. El botón "Econo" sirve para iniciar el modo de ahorro de agua y tiempo, y la verdad es que de la historia nunca sabremos el comienzo, si Sócrates dio pie a Occidente, es útil para prendas que no estén demasiado sucias, pero casi siempre todo se corrompe, si la cruz negra volteó El Imperio, las manchas son más fáciles de quitar, porque siglos de guerra hacen que el tiempo avance y nadie puede negar que es necesaria la destrucción, y aunque perdamos el cuello en discurso, a veces vale la revolución, la nueva tecnología introduce burbujas de aire, el vacío en la mente parece perjudicarnos, pero sin embargo lo alabo en los perros, y en todo lo inconsciente y nada más que en lo inconsciente, que el Hombre que no se autoinmole en razonamientos se vuelve, hacia abajo, un simio –ah, como si fuese malo… pero es nuestra respiración, ¡la propia!, que no nos deja ver, que expulsan la suciedad, y las escobas dicen que limpian, pero es sólo oscilar sedimento, la mugre no se crea ni se destruye, la ciencia dice que ni estamos ni no estamos, yo digo que no sé si somos, pero, en fin: “cogito ergo sum”, primera en el mundo en aplicar la nueva tecnología, como si hoy fuera un día nuevo, como si hubiésemos absuelto la monarquía y no quedara rastro del los vasallos, como si viviéramos una línea y pudiésemos progresar, que el lastre de lo humano no nos pese tanto, pero entonces ¿para qué despertar hoy y mañana?, el proceso de limpieza se repetirá nuevamente, los cristianos mueren, los cristianos matan, los paganos pecan, y Dios perdona, Dios castiga, pero no a palos, que sacándose la cresta se aprende, entonces un golpe de estado no es suficiente, estamos condenados a vivir de ovejas, porque no podemos pastorearnos solos, ni a los pensamientos, el botón de pausa detiene el proceso, pero no sabemos, no sabemos nada fuera de los cuerpos, ni siquiera cómo escapar un poco de la mente o cómo aislar el alma, ni frenar el flujo de acontecimientos, ni siquiera pisan el freno frente a la luz roja, y pretendo guardar un segundo para siempre –ojala pudiera y me habría estancado antes, sin haber vivido, sin saber que siempre hay algo bueno, o sólo interesante, que pueda ocurrir pasado este momento, el chorro de agua será más fuerte, pero jamás intentes decir más de lo que se espera, que la lengua audaz es mal mirada, y peor si hay inteligencia, pues Silencio es el tesoro de este milenio, es como el cofre hecho de oro, listo para llenarse de inmundicias, líderes y farándula, precaución al introducir la mano dentro del aparato, con tantos cabos sueltos, parece que fuera a caerse, y ni con todos los Prometeos del mundo, antorchas y protectores, ni con Atlas de nuestro lado, podríamos sostenernos: la πολὗς se nos viene al suelo, y el Hombre se ha quedado ciego, pero en su parto, cesárea de la naturaleza que, inmaduros, nos echó a la vida, y a tientas nos prepara la muerte, entonces presione el botón off y desconecte el alimentador.
Lo que nadie ha explicado, aún, es cómo llevar a cabo
Algún lavado de alma
Genuino
Y sin comercio.
domingo, 22 de agosto de 2010
La Causa
Son tus manos, las tuyas, que se arrojan al incrédulo más que a nadie y por eso dicen, tal vez, que dios se desvive por los perdidos.
Porque pisamos todas las grietas, metemos el pie en cada hoyo, por eso insistes, no te vas, y vuelves como tiempo, como espacio, a lugar. Como si se nos pudiera enseñar a caminar o, al menos, extendernos la pared para arrastrarnos hacia ella.
Porque eres terco, y nosotros lo somos más, nunca te vas, ni te dejamos ir.
lunes, 16 de agosto de 2010
Tú, ilusa y tus ilusiones:
La próxima vez
salta antes
que te aprese y
te ultraje la corriente
Acopla tu pecho al piso
-hasta masticar tierra-
antes que te asalte y
te empuje la misma piedra
Desviste tus pies de trapo
cuando al prado le nazcan espinas
antes que te hiera los zapatos y
te robe el camino los pasos.
viernes, 30 de julio de 2010
Se me perdió el vaso de agua, en la tormenta.
pa’ enredarme
Fáciles como partir en metro
y deslizarme
entre gente ajena
y arrogante
Ínfimas, atómicas…
como el café a solas
a última hora
El gatito blanco corriendo:
Los perros mirando
Las hojas inundándome el paso
amarillas en los libros,
amarillas en la calle.
Necesito cosas suaves
pa’ rasgarme
Un paso líquido enmarcado
Un beso líquido mal-dado.
Noches de vuelta y vuelta,
rodando sábanas:
Sueños complejos
Sucesos viejos.
jueves, 29 de julio de 2010
Como árboles: mudos y vivos
(Léase rápido y desesperado)*
Si quisiera descifrar esta onda
que brota temblorosa entre mis pechos,
posible es que me equivoque de blanco.
No podríamos determinar qué vibra
entre nuestras redes, si no se nombra.
Es mejor dedicarnos al silencio,
a la completa plenitud de estar-nos,
de este sentido y mutuo percibirnos.
Percibirnos bordados en la tierra,
anclados con raíces al momento;
el paso de mi aire hacia tu aliento,
el roce de mi falda y de tu pierna,
la punta de tus dedos en mi mengua.
Es mejor no enredarnos en
para así preocuparnos de las nuestras
-y no tanto de las muertas.
No, no intentes increparme o seducirme,
no quieras amoldarme con palabras;
es mejor dedicarnos al silencio.
Mira, no soy de mucho diccionario,
aunque parezca de hoja, soy la hierba,
aunque me veas de rama, soy chlorós-phylla.
Dejémonos fluir contra corriente,
¡hacia arriba!
mira que ya no es tiempo de modestias.
¡Dejemos de perdernos en molestias!
y démonos espacio para estar-nos.
¡Mira que la gente ya ni se mira,
y yo me he vuelto sorda de mentiras!
Tratemos de mirarnos a lo oscuro
-lo cierto-
plantados en la afasia de la noche,
sin pretender las luces de las copas.
sin el discurso falso de mañana.
*Nota de la primera escritura, completamente ignorable ahora (xD--> rompiendo solemnidad)
domingo, 25 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Escorpiones
Pero la verdad es que no son suicidas: los escorpiones mueren por el calor y su cuerpo parece enrroscarse, como si, a fin de cuentas, el miedo de verse rodeados, de no encontrar libertad, los hiciera preferir la muerte digna de un suicida, que dejarse arrebatar la vida por las llamas.
¿Pero no es lo mismo? ¿No es la causa última la cerca de fuego?
No nos suicidamos, la vida acaba con nosotros. O es exactamente lo mismo.
miércoles, 14 de julio de 2010
Occisii occidentes
Occidente es la tierra de los muertos
que se enervan de raíz a rama
enterrados en campo estéril
de soberbia y licitaciones.
Occidente es el cementerio
la cloaca del Imperio
que resguarda flores marchitas
del ocaso legado griego.
La piedra, el mármol se pierde en hiedra
plástica, ácida y humeante
y el crepúsculo incesante amaina
el Meridies de las ánimas de Oeste.
miércoles, 16 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
Inconfesiones III
Sucede que no tengo oídos a los que recitar, por eso me invento imágenes de cera, por eso me recaudo algunas memorias para armar con ellas poemas como de amor, cuando me aburren los de vana razón o soledad. Es que no puedo soportar más tiempo sin ponerle algo de pereza dulce a esto, e imagino, por eso imagino, y le encuentro cuerpos a mis imaginanzas.
Pero a veces no puedo trazar más clara la línea entre la idea y el sensible; a veces, simplemente te pasas a este lado y creo que estás conmigo, de verdad conmigo, de verdad escuchándome, riéndome, tocándome. Después te subes al ascensor dialéctico y me dejas, perdida en la pregunta por tu esencia ¿Quid est?
A veces se me ocurre que quizás mis caminatas, debería reducirlas, para no darme licencia de pensarlo tanto y repasar hasta las huellas que dejamos en el barro. Tal vez si apagase el soundtrack, dejaría de inventar momentos ilusorios. ¿Pero cuál botón debieras presionar para apagarme tú a mí? Y así dejar de darle tanta vuelta al asfalto húmedo, la gente apretada y las luces de invierno.
Sucede que me canso hasta en los sueños y no puedo dejar de crearme y de creerme, como esquizofrénica. Hasta me voy quedando sin abastos argumentativos para justificar mi propia adicción alucinógena a escribir cuentos sin línea temporal.
Tal vez por eso no puedo dejar de perseguir mis pasos en marcha, agitada, hasta tenderme de cansancio en el suelo de vagones con destino establecido. Quizás así lleno este espacio universal vacío; absoluto absurdo direccional. Tal vez así nos enajenamos cuando se nos presenta muy de cerca la monstruosa presencia de la respuesta hueca al por qué.
Entonces yo te invento como un juego, como un arma, hasta verte por ahí hecho hombre, y te escribo.
lunes, 31 de mayo de 2010
Espacio fonético
La distancia más extensa,
La que nunca pude medir en verbos
Es la que se viste con palabras.
El vacío más inmenso
Está lleno de oraciones
Colmado de intensiones que fallan,
Que no se pueden conjugar.
Si acaso querías saber,
Si te preguntas de vez en noche
Cuál fue el susurro que dejé encerrado
Entre mis amígdalas,
Ese fue:
Entre tú y yo hay un silencio que no se puede callar,
De mi hasta ti, hay espacio sin puente.
Ni con todos los discursos de la política occidental,
Ni con todo el recurso lingüista,
Ni con toda la ambición poética concebible
Te harías una idea, jamás, de lo yo que sentí.


