"The mind-forged manacles I hear"
London (W. Blake)

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lunes, 16 de junio de 2008

Pasaje a no vivir


Es que no puedo terminar de creer que realmente, después de tanto pedir una escapatoria a este mundo, tanto pedir un pasaje a la tierra de mis sueños... aparezca frente a mi una posibilidad tan maravillosamente bella. Es un boleto, una entrada, un pasaje a mis sueños, no es eterno, pero es un momento fuera de la vida, un receso en el tiempo, un descanso de existir.
Tal vez no es el paraiso idealizado que me he imaginado, pero es un escalon cercano al cielo de mis ilusiones, es más de lo que siempre esperé...aunque si me tomé la libertad de pensar en ello, de crarlo en mi inconciente... a pesar de que la razón siempre empujó esa idea a la represión por lo increíble que era.
Y ahora aparece el Rey de mis sueños a sacarme de mi país de penas, de rabias, de desilución. No es eterno, pero es un momento fuera de la vida. Aunque no sea lo que yo esperaba, con castillos y príncipes, será un momento de olvido de todo, será un momento en el que dejaré de respirar para vivir de verdad. Para no tener que cumplirle a nadie sólo a mis deseos y a vuestra mirada, para caminar sólo adonde quieran ir mis pies, y para alcanzar, por lo menos una vez a mirar por encima del camino de baldosas amarillas, más allá del arcoiris, y correr sin piedras en el camino, si ningún "no" de por medio...
Quiero...que me saques de la vida un segundo, quiero terminar de amoldarme al mundo y a sus normas, quiero dejar de pensar antes de actuar con mi corazón, quiero sentir que el estar no es tan difícil, que no pesa tanto la conciencia sobre todo, que mi alma puede más que la del vacío de este sistema, quiero sentir que la locura no es restringida y borrar los márgenes que me atrapan sin consideración; porque si tu no me llevas, rey de la muerte y la vida, me voy a lanzar al vacío de tus brazos cuando tú no me cojas y eso, no es real, no como cuando tú los abres para envolverme con ellos.
Quiero ser, y dejar de vivir...

sábado, 17 de mayo de 2008

No sé

No sé qué pretendo escribiendo. No sé qué busco, ni cómo me va a llenar enfrascarme en la fantasía.
No sé por qué nunca termino de llenar este corazón, tal vez sí es demasiado profundo, más que el mar, tanto que no existen caricias suficientes para desbordarlo.
Escribo poemas sin sentido; y son palabras ajenas las que sí atrapan por completo mis sentimientos y los hacen canción. Son alegrías momentáneas las que se encargan de taparle los ojos a mi abismo para que no le recuerde a mi conciencia que hay una batalla que todavía no termina, ni empieza, una guerra contra un enemigo que no existe. Una batalla más que nada contra las lágrimas que quieren salir y no explican por qué. Batallas contra todo lo perdido todo lo pasado, contra las sombras temerarias de lo que me gustaría no tener y retengo.
Una batalla que sólo termina cuando logro sacarme la sangre de las venas y ponerla en otro corazón.
Cuando ya no necesito escribir una y otra vez las mismas palabras repetitivas y monótonas, que perdien todo el sentido porque de tanto sentirlas y ano me liberan... asi que si queda algo por escribir ya no sería "siento", ni "recuerdo", sólo "espero"

viernes, 28 de marzo de 2008

Desempolvando

Se ha llenado de tierra con tanta inercia este blog. Tal vez porque la inspiración literaria que tuve y nunca dejé brillar como me hubiera gustado, la he estado postponiendo para pensarla antes de publicar lo que sea. Y aún así, sin publicar, tampoco he escrito nada. No como antes que dejaba lo mejor que he escrito en un cuaderno.
Esta semana se arremolinaron demasiadas ideas en mi cabeza. Partiendo por el vacío típico del primer mes de clases. Demasiadas palabras dando vuelta a mi alrededor y yo sin nada que decir. Aún.
Vacío. Siempre ha sido el problema que me ataca cuando no estoy enfocada. Tengo mucho que hacer, pero sigue acosando el vacío del que nadie me habla, excepto para decirme que "ya llegará lo que falta".
Nada me convence. Ese es el punto. Hay miles de oportunidades, pero las dejo pasar buscando siempre una mejor. Puedo verme de dos formas: emprendedora, o sobervia. Nada es suficiente, nada está a la altura, ¿Por qué? Me siento una mente pensante, y creo que no hay mucha egolatría en aquello, nadie pude decirme que estoy falta de sinapsis.
No espero grandes filósofos, grandes autores, qué sé yo... pero que algo se acerque a la tormenta de ideas que un porcentaje patético de mis conocidos puede llegar a entender.
Nada más: Entendimiento.

viernes, 25 de enero de 2008

Esta Noche


Ahora tiritan mis dedos al escribir, después de tanto tiempo de ceguera, a tu lado. Quizás siempre lo supe, tal vez no me atrevía a pensarlo de alguien que me inculcó más razón que mi propia madre, sin quererlo. Y ahora me doy cuenta de que... si está del otro lado, tal vez debería cumplir mi promesa y tratar de entender; tanto he deseado yo algo así... Y le he rogado a la Diosa que me muestre... ahora voy a mirar a ver si puedo ver tu cara frente al reflejo sin llorar o atromentarme. Son cenizas, tu no, y no lo serás en cuanto yo pueda intervenir. Quizás te siga, ¡imaginate! Junto a ti, como siempre, en "malos pasos".
Y además, esta misma noche, en la que descubrí tantos secretos como hacía tiempo - ¿O nunca?- había podido hallar... vuelve a mi vida aquel de mis tormentos, y yo agradezco, con toda humildad. 'Ella' me mostró tanto gracias a él; curioso. Ahora soy yo la que habla omnipotente, y en su espantoso arrepentimiento es tan patético, que preferiría su antigua y ridíula parodia de poder.
Comprendí el equilibrio absoluto, por lo menos hasta ahora, no sé ni quiero decirme si soy tan sabia -no, no creo- como para haber descubierto el punto medio de la balanza del inicio de los tiempos. Pero descubrí muchas cosas. Y así es la vida que nos enreda, sólo que a mi me atrapa un poco más a fondo, como si viera más allá de la vida. ¿Sobervia? Otra de las cosas que he aprendido a aceptar como propias de ese mundo sin bondad, ni maldad. Aunque aveces la culpabilidad me hace dudar. No, la duda me hace sentir culpable... un poco, por haber aceptado en contra de los dogmas que me habían dicho todos que eran correctos, que tan oscura era yo, y tan luminosa también.
Asi mismo, después de la desesperación abrumadora, me calmo y empiezo a pensar que tu aventura no será juzgada, menos por mi, porque no soy "todo el mundo", lo dije, te lo dije. Y si tanto ves, como osas promulgar, deberías saberlo. Lo único que no permitiré es que acabes con esto, por el placer de tus entrañas y fatigues tu cuerpo tan lleno de vida y muerte.
También pasó con él... pero no le puse condiciones, ni me importó su alma, ni su cuerpo, ¡nada!. Será por que te amo, en un concepto más amplio que la simplicidad del amor erotizado, por favor, es algo de almas, y no es ninguna atracción, en este plano físico -Sí, me explico, para que nadie piense que estoy hablando de romanticismo-, es que esto viene de mucho antes, aunque no sé en qué forma, pero espero averiguarlo algún día. Por los medios que sea necesario.
No me olvidaré más de ti. Ni me quedaré inactiva, mientras se me permita.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Era todo y se extinguió...


Ha pasado tanto tiempo y es la nostalgia la que ataca con recuerdos.
No cabía más en su mente que las imágenes dibujadas en el pasado de su cara sonrojada bajo el encanto de su amado. Ella y sus ideales a flor de piel, él y su falsa imagen de dureza que sólo ella y nadie más podía descubrir. Más que nada extraña la mirada color miel que se cohibía frente a sus ojos, la conmoción de las palabras al salir agitadas de su boca y las preguntas innecesarias que solían hacerse a fin de obtener una respuesta del otro. Ellos eran música y la tierra se detenía cuando se tocaban. Era más que pasión, lo que nunca antes sintió...era amor, quizás. Era sonreir cada vez que se aparecía frente a ella su figura, cada vez que notaba de reojo que la miraba, era sonreir cuando sentía que él también la quería, y hasta cada vez que lo pensaba, en todas partes y qué más daba lo que pensaran...
Era todo, lo que nunca se imaginó, lo que negó hasta el final, lo que vivieron juntos y lo que dejaron pasar, por miedo, por vergüenza, un amor que se extinguió...

domingo, 28 de octubre de 2007

...que jamás he visto.

Debe haber sido la imagen más triste que jamás he visto y no sé si quiera volver a ver.
Primero una voz rasposa, doliente, antigua, a mis espaldas; porque yo me siento dando la espalda a todos los que suben para no ver las miradas inquisidoras de los que se sienten con derecho a pedirme que me pare y me canse, como si yo no tuviera dolor de espalda o no hiciera nada por ser así de joven.
La voz pedía, pedía con humildad, de verdad. Yo evito dejar que entre a mi sensibilidad el grito de todos los desesperados que piden, porque yo no lo tengo todo para darlo, incluso he pensado en no creerles a todos los necesitados. Pero esto fue demasiado. Me acuerdo de esa mujer que vendía diez por 100 pesos y yo no le hice caso, porque me dio vergüenza comprar sin necesidad, y llegar a mi casa diciendo que ayudé y que soy sensible, hasta el punto de tener que cerrar los ojos para no llorar con la cara de esa mujer, que no quizosimular lástima en su piel morena, si no intentar ganar algo con honradez. No como ese otro que siempre me topo, que mira para dar pena.
Pero ellos eran diferentes, para mi; quebraron todo protocolo con su sóla imagen. Primero la voz suplicante y después miré. Ahí estaban, con el típico discurso, pero mucho más creíble. Cuántos años de casados, no sé, no me sorprenderían unos cien, porque era demasiado el azote de sufrimientos que se dejaba ver en sus cabellos blancos para caber en pocos años. Ella con una mascarilla, caminó apenas entre los asientos y yo me apuré a sacar las monedas que creí que tenía y ncontré 10 pesos, luego 100. Ciento diez pesos y nada más pude darles, después de llamarla por el hombro, porque me pasó de largo como si no pudiera sentirme conmovida. Ciento diez pesos, y yo hubiera querido regalarles otra vida. El, de pie, agradecía con la cara contorsionada por el dolor de la vida y los años.
Esto fue demasiado, la imagen más triste que jamás he visto.
Y después apreté la garganta, para no llorar, cuando bajaron en el 25.

sábado, 20 de octubre de 2007

La escena perfecta


El segundo perfecto, entre tu boca y la mia, la total armonía. El silencio, y las nubes corriendo sobre nosotros, con sus destellos rosados, y sus interrupciones de cielo fulgurante, y la Luna, claro, infaltable telón de los instantes idealizados. La Luna, haciendo su último intento por acercarse al Sol, antes de que él apague su infatigable corona tras la linea eterna e inalcanzable del fin del día.
Los pasos incesantes, el ajetreo externo y los desgarrados por las barreras, siguen dando vueltas en las varas del tiempo; inevitable, imparable. Todos los Hombres empujand su paso indetenible hacia atras, no lograrían aminorar su velocidad, nisiquiera hacer vacilar su progreso y el envejecimiento; sin embargo, aquí, entre dos, logramos estatizar la vida, la muerte. El roce tibio de tu mano junto a la mia acaba de apartar la continuidad de la existencia. Asi es; la escena perfecta. Y mis cabellos sobre tu hombro, y tus ojos sobre los mios, y tu aliento bajo mi pecho. Asi es; la escena perfecta.