"The mind-forged manacles I hear"
London (W. Blake)

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lunes, 10 de agosto de 2009

Almohada


Tengo una almohada azul donde se registran mis lágrimas. Cada gotita de tristeza, miedo, frustración, felicidad y nostalgia se deposita sobre su superficie manchada de mis llantos.
Es cierto, ahí está: sobre mi cama esperando que se acueste sobre sus plumas mi mente, para acunar a mis recuerdos y aminorar el golpe de las caídas de la vida.
Mi almohada azul... ¿Qué dirían si la vieran? Con su rostro mojado de mis sentimientos. ¿Qué pensarían si supieran cuántas veces he hundido mi cara en su regazo para derramar mis emociones...
Cómo quisiera que mi almohada pudiera acariciarme, que pudiera hablar con esa voz que cambia mi mundo.
Cómo quisiera que mi almohada azul se pareciera a ti.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Soñar

Después de repasar y repasar mis propias emociones, me dieron ganas de borrarme el pasado. Arrancar las páginas de mi tristeza, y limpiar, para empezar, como si fuera ayer, a escribir otra vez.
¿Y qué pasó con mi ley del no-arrepentimiento?
No puedo desaparecer una parte de la historia que ha sido verdadera, sería como sustraer de la Edad Media las cruzadas, como omitir un holocausto de las tierras alemanas, como quitarle el reaggeton a la juventud de estos días -y lo digo yo, ¡qué pena!-.
Sucede que todo lo que sube tiene que bajar, y que nada nace sino para morir. Así juega la vida con ciclos, disfrazándose de línea, como si fuera continua, y así me sube y me baja como si yo no fuera a sentir. Y de repente me doy cuenta de que he estado mucho tiempo abajo, aferrándome a la tierra, apretando los párpados para intentar ver el cielo, como si fuera a dibujarse dentro de ellos.
Ya es momento de que levante la cabeza y observe las estrellas, las nubes corriendo una tras de otra y continúe ascendiendo al caminar.
Sé que mientras mire al cielo encontraré la fuerza necesaria para batir las alas, y al final ahí estarás, como siempre, a pesar de todo. Pero ya no quiero detenerme para llorar (no demasiado tiempo, tratándose de mi una afirmación como esa es demasiado extrema).
Mírame desde las estrellas, si me observas, seré valiente para soñar.

martes, 4 de agosto de 2009

Otra Vez


Creo que quedan pocas horas.
Digo CREO, para que Las cosas de la vida
no se ofendan y me cambien los planes,
otra vez.
Ahora que quedan pocas horas,
el tiempo sigue jugando con mi paciencia
y se extiende lánguido, insufrible de incertidumbre,
otra vez.
Ahora que el abismo de los días,
las semanas, ¡los meses!
se me arrancan de la memoria, jugando a ocultarse de mi recuerdo,
me aplastan las preguntas y me sorprendo hipotetizando,
otra vez.
Y te veo, distraído -otra vez-,
y te veo mirándome con palabras que se escapan de tus ojos -otra vez-
Te veo ignorándome -otra vez-
y abrazándome en secreto -otra vez-.
Me veo destrozada, llorando -otra vez-,
y tan feliz, ¡emocionada!, llorando -otra vez-.
¡Y es que te conozco de tantas maneras, de tantas formas, tantas miradas, tantos gestos, tantas expresiones, tanto sentimiento, que no sé qué he de esperar.
Una sorpresa, quizás.
Como el abrazo inesperado que una vez me encontró sentada en una escalera;
quizás no te acordarás. Otra vez.

domingo, 2 de agosto de 2009

¡No puedo escribir!


¡Qué prisión más horrible que el Silencio! Silencio multívoco que en ocasiones significa paz. Y hoy es sólo la prueba de mi incapacidad de gritar. Es el candado que cerró a mi corazón y ha privado de los placeres de la expresión a mi alma. Silencio, silencio... ¿Qué más se puede decir cuando nadie quiere escuchar...?

jueves, 25 de junio de 2009

Templanza

Templanza...
Sé cuando llegaste a mi vida, y cómo me abandonas.
Descubrí que tu presencia es esquiva cuando el fantasma de mis fantasías no me acompaña.
Ahora sé que vienes adjunta a la figura que llena mi vacío, que se acuesta en mi pecho y me calma, y me cura.
Y es que hoy estoy como antes... Y me pregunto si acaso te habré perdido o volverás. ¿Sanarás mi corazón, limpiarás m sangre, como antes?
Templanza, sé que eres un atributo más del Rey de mis sueños, y no puedo pedirte que aparezcas, mientras mi espíritu este incompleto.

... Cada vez me hace más sentido, ese discurso de Aristófanes...

martes, 19 de mayo de 2009

Go Out

Abrir la puerta; salir.
Salir de mi mundo de fantasía, escapar de lo gris que se tornó la imaginación.
Qué difícil, ¡Qué difícil!
Salir sin despedida, sin un abrazo y un no me olvides...
¡Qué difícil...
La incertidumbre, debatiéndose con la esperanza -cuasiseguridad-, de que Todo va a estar bien, de que pronto volverá.
Volverá a abrirse mi ventana de ilusiones-?
Volverá a brillar la suficiencia de mi existir, para mi espejo de sentimientos. Pero en ese sueño, ninguno más.
¡Qué difícil! Qué difícil...
Asumir y creer, sin embargo, que volverá. Aceptar que no hay vencedor -aún-, en la batalla de la razón y el corazón.
La sangre hoy fluye, sigue corriendo, pero fría, llorando una partida que ni siquiera ES.
Si al menos me destrozara por completo, si al menos me empujara y cerrara la puerta detrás de mi -porque ya descarté la opción del beso y el vuelve pronto-...
Pero no, no es así. ¡Qué difícil asumir!

domingo, 17 de mayo de 2009

Caer

¿Cómo se puede estar tan alto y caer tan bajo? Cómo es posible vivir bajo la tierra después de haber tocado el cielo. Cómo puede transformarse tanta plenitud en tanta angustia, ¿Cómo! ¿Cómo asumir esta caída sin que duela tanto el azote de la realidad actual? ¿Cómo asumir lo que se especula, si no se le quita espacio a la esperanza de una verdad distinta, distinta a los supuestos e idéntica -o cercana- a la que fue...? ¿Cómo se puede creer en lo que se conoce -o se cree conocer- no es? ¿Cómo querer asumir que se cae, si nuestro corazón se aferra a las estrellas, donde vivió? ¡Y cuándo! Cuándo resbalé y caí, ¿Cuándo? ¿Qué no vi... por qué de pronto me alejo de mi cielo? Ya no me sostiene el aire, vivo sin respirar, mendigando sueños de vida. Eso es, mendigar... Caer y rogarle a las manos salvadoras que te sostengan, que te cojan y te levanten, suplicar, sin pedir, que no te dejen caer a la tierra sin fondo, rogar por el alimento de la esperanza. Suplicar, sin decir, y esperar eternamente a las manos que te cojan y te levanten, hacia donde estabas, o al menos cerca...