"The mind-forged manacles I hear"
London (W. Blake)

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sábado, 10 de enero de 2009

Luxfero

Necesito recordar más atrás de este pasado. No sé si es curiosidad, pero me encantaría entender lo que soy (de nuevo, añorando entender)...
Siempre inclinada hacia el misterio, siempre con la sensación de que hay algo en mi que se envuelve en las nieblas. Siempre pensando en la magia (recuerdo que mi deseo más grande de niña era "ser bruja") , no por poder, si no por esencia, como si algo mágico fuera a revelarme la verdad, ni si quiera estoy segura de qué verdad necesito saber, pero trato de hallarla en cada partícula de aire que me rodea. A veces, cuando puedo recostarme en el pasto y pensar, y de a poco ir dejando que mi mente fluya a tal punto de que se quede en blanco -cuesta tanto-, siento que traspaso una puerta, pero me da miedo mirar. Pareciera que ese estado, ese umbral, me acerca a las verdades que vivo buscando, pareciera que la tierra me hablara y en los árboles hubiera escrito las respuestas... Pero yo no puedo mirar, ¡aún no puedo entender! En todos los rincones de la tierra hay oculto algo de luz y yo trato de asumirlo como sabiduría, pero entre más aprendo, paradójicamente, más ignorancia reconozco en mi, al darme cuenta de que la existencia es tan ilimitada, tan llena de posibilidades y yo conozco tan poco... Tal vez, como escribió Borges, si pudiera conocer la esencia absoluta de una partícula, tendría en mi mente el conocimiento absoluto de la existencia... ¿Cuántos se habrán desquiciado intentando averiguar qué esconde un elemento del Universo? A veces me asustan mis ideas, pareciera que con tanto razonamiento, mi razón me abandona, pero esa falta de razón, creo, es la que nos hace a muchos más razonables.
La razón es el medio para ascender al plano de las ideas, es mediante el conocimiento que podemos superar la superflua existencia física. Eso decía Platón... Pero creo que su concepto de razón se ha degenerado tanto, que hoy se asume como "razón" el aceptar una idea preestablecida, y eso, no es conocimiento. Al contrario, descubrir mediante la propia reflexión, más bien, hoy en día se denomina sinrazón. Esa es la que me vuelve loca: La Sin razón de querer descubrir algo, que aún no sé qué es. Me llama la naturaleza misma del existir... me llaman los misterios de los místicos, me llaman las fronteras que no existen entre este plano y quién sabe cuántos más, me llama averiguar qué ha pasado con mi alma durante tanto tiempo (porque me consta que cuando nací, no fue la primera vez).
Por eso, las decisiones de mi vida se enfocan en un crecimiento espiritual, porque el pecado original arde irreparablemente en mi. Lucifer me puso las manos encima y hoy busco la luz desesperadamente. Soy para buscar ascender, mi alma necesita ser iluminada y tal vez también a mi el Dios de los cristianos apostólicos romanos me consideraría soberbia y me condenaría por querer escalar al cielo y conocer más y más, tal vez de haber tenido la manzana en mis manos, la habría mordido (aunque quizás hubiera rechazado el pudor).
¿Asustan mis declaraciones? Mis dioses son el fin de la búsqueda, no los adversarios de la ascensión del alma, ¡qué infantil me resulta el pensamiento cristiano, al ver a ese Dios bíblico castigando el ansia de saber! La soberbia es decirse dueño de la verdad absoluta, no intentar llegar a ella.
Quisiera entender...

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