London (W. Blake)
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miércoles, 20 de enero de 2010
Existenciautoestimica?
La hiper-contracción
La hipo-distensión
de mis latidos
le preocupan a mi neura.
El temblor histérico de mi pulso,
y la lágrima ahogada,
no son más que ego herido;
ilusiones dañadas.
Nos objetificamos,
me frivolizan,
y yo sólo intento ser sincera.
La psicología inversa
-absurda-
está pariendo pensamientos manipuladores,
mujeres manipuladoras,
hombres... jugando.
Y mi cuerpo no puede con tanto protocolo.
¿Qué pasa?
¿Qué no/tengo?
domingo, 3 de enero de 2010
In media res
No encuentro palabras lo suficientemente caóticas para describir el palpitar de mis nervios al pensar una mente enferma. -Ya no me esfuerzo por el arte pulcro, mis letras se escapan, se imprimen solas en el papel. Dicen que las palabras fluyen cuando se las deja salir… o quizás no lo dicen y yo lo inventé. Pero un vómito emocionado o una lluvia de lágrimas podrían ser más efectivas al momento de decir: "..." (lo que estoy tratando de explicar).
Tal vez la línea escrita hasta el margen se interpone en la mezcla de sensaciones que asfixian. Tal vez las palabras verticales, la poesía desmedida, sin métrica, es más capaz de absorber toda mi respiración enajenada para desarmarla y reunirla en un solo corpus, de esos que no dicen nada; y lo dicen todo. Quizás lo que veo simplemente no se puede explicar, tal vez la lírica exige en este momento sólo expresar.
Tal vez así mismo las palabras desatadas de los locos no pueden ordenarse para hallar sentido y les parece a los médicos que se merecen un pase al rincón frío y blanco de los que se abandonaron a la "irrealidad" (Y a esos nunca los he visto con lástima, a veces los he podido hasta envidiar).
No estoy segura del límite que ha trazado no sé quién entre el arte, el genio, el filósofo y la enfermedad. Son hilos finos los que sostienen a un artista unido a la cotidianeidad. Los poetas más enfermos son los que a mi me gustan más. Los pensadores menos sumisos son los alborotan más mi flujo mental. Y los genios han sido siempre los menos aceptados por la sociedad, al menos los que cambiaron el rumbo de la humanidad, los que idolatraron después de que dejaron de respirar.
Son hilos finos los que sostienen al artista atado a la “realidad”, son hilos finos los que sostienen los pies de los pensadores que pueden “encajar”.
Los locos, por su parte, se desatan, eso es todo.
Y los demás… los demás cosen su piel al piso, a sus doctrinas, a su “verdad”. Atraviesan al pensamiento hasta fundirlo en las llamas de la rutina, hasta ahogarlo, mutilarlo en el infierno de la sumisión. Omiten las dudas, desprecian el genio de la curiosidad, tapizan la mente con parámetros de obediencia. Y eso es todo.
Y yo... no sé en qué categoría estar. Evito que la vorágine de la fluidez mental me arrastre con ella a la pérdida absoluta de la razón (de mi Súper Yo). ¿Y para qué? ¿Cuál es el fin de abstraerse de la abstracción? Algunos parecemos vararnos en el medio, entre “sueño” y “realidad”; es que no sé verdades ya, no conozco una realidad. Me escapé de lo establecido para buscar “lo que es”, como es, para observar la desnudez de la realidad. Pero la búsqueda es vacía. Jamás las preguntas se responden, jamás el objetivo del conocimiento se encuentra, jamás se llega más allá de la duda para encontrar la respuesta; la respuesta se anula a si misma. Contestar
Y quién dijo que hay realidad?
Quién dijo que hay una manera correcta de pensar?
Mi duda eterna no me deja establecer parámetros. Y pensar que algún día quise psiquiatrizar; la verdad es que nunca pretendí armonizar almas, jamás quise curar -ni podría, tal vez-. Psicoanalizar. Entender, desentrañar el misterio sináptico, el salto a la locura, el "proceso mental", el puente entre lo físico y lo intangible.
Yo nunca supe cómo podría "tratar", "ayudar", por eso deserté de la psicología aplicada, antes de empezar.
Que los locos sigan su corriente poco usual, ¿Y qué? ¿Quién dijo que hay una manera correcta de pensar? Cuando atraviesas la línea de lo habitual, desbaratas un poco más el aparato social. Y he ahí los locos enclaustrados por ver otra realidad. Yo soy escéptica con es el "Ser", no hay nada que afirmar, sólo dudar. La realidad se me ha vuelto poco objetiva y yo, afirmada de hilos finos, estoy mirando la esfera de las cosas que son y no son, y no tengo nada que decir…
¡Ahora entiendo por qué no puedo escribir!, es como estar en presencia del mismo Aleph; el mirar la realidad fuera de ella, es tratar de abarcar tanto que es imposible traducir lo que se ve, imposibilita describir. Quizás así miran algunos locos, por eso se escapan de "lo que es", para ver, hasta enajenar sus mentes al máximo y dejar de ser funcional.
Que los locos sigan su corriente poco usual, ¿Qué habría sido de Van Gogh rehabilitado, o la sanidad mental de un Rimbaud?
domingo, 20 de diciembre de 2009
Un río Circular

un río de eternidad.
"Contiene todas las voces", dicen
y que "Nunca es igual".
Es flujo de lo incierto, pero
es certero que siempre fluirá.
Es juego interminable, pero
hecho de partidas pobres y ligeras,
no duran, no perduran.
Con matriz de manantial y
tumba de mar,
parece que no empieza ni termina,
sino que es todo igual.
Se mezcla su principio con el fin,
la muerte y lo vital.
Fucionados, en cada punto de la esfera,
se encuentra lo primero con lo último;
no es aquí ni allá,
es aquí Y allá.
Samsara, deviene, giran
las aguas, todas unas y ningunas,
todas lo mismo y desigual.
Y nuestros cuerpos son llevados,
como pétalos al viento,
son tomados y acostados
en todos y en ningún lugar,
girando, mientras se amolda nuestra figura
a la curva de la irrealidad.
Esfera celeste de agua clariturbia,
con Hombres soñando que viven
mientras adornan el rostro de lo que es,
a veces abren los ojos
y saben que fluyen en su ser [siendo].
Entonces parece que no hay razón para mover los pies,
entonces parece que hay que dormir
apoyado en el lecho transparente de lo que sucede,
del tiempo giratorio,
del hoy, mañana y después,
porque los ayeres van quedando y
son los hoy que se perdieron en el río circular.
Bajar los párpados y escuchar
el ruido de la corriente al andar.
Abrir los ojos y mirar
el cosmos que se agita en nuestro rodar.
Ser, samsara, devenir.
Nos perdemos en la búsqueda eterna de la quietud.
Absolutismos, objetividad, inmovilidad;
nos ilusionamos con lo eterno y no podemos ver
que lo eterno es nuestro propio caminar,
en la esfera que en vida y muerte nos ha de hacer girar.
Protección

Qué caótico que sea imposible ya
salir a la calle sin untarse -y reuntarse-
de ungüentos blancos protege dermis y epidermis.
Que sea infaltable el ritual presalida de armarse otra piel,
para cuidarse del mismo Sol que nos deja vivir.
¡Qué ironía que el mismo que regula y armoniza la vida,
sea ahora el tan temido, el asesino;
¿Es que no ven que no es su culpa,
que es la mía, la tuya y la de ellos?
¡No está fuerte sol, está fuerte nuestro impacto inconsciente!
Está llena nuestra fuente de errores,
hasta el límite, rebalsada e irremediable...
¿Irremediable? Irrevertible, quizás,
pero nunca es tarde para intentar.
Intentar sobrellevarlo, no empeorar.
Se quejan, lloran, gritan y patalean;
¡Qué hace mucho frío!,
¡Que hace calor!
¿Pero y de qué sirve la queja, si no hay acción?
Lo digo desde mi perspectiva contemplativa,
desde mi espíritu platónico, poco práctico,
bien teórico:
Si hay una causa justa,
de las que parecen perdidas,
por la que vale la pena marchar,
Gritar,

llenar las paredes de mundo de papeles (reciclados),
es no salvar, sino respetar
al planeta agonizante.
"Hacer un mundo mejor" ,
parece que ha pasado de boca en boca
y se revolcó entre tantos dientes,
saltó de cada lengua aquella frase,
pero aún,
¡Aún!
¡No alcanza a adentrarse en el camino a la conciencia de las masas!
Por favor, use protector solar,
recicle,
plante un árbol,
economice material...
martes, 15 de diciembre de 2009
Título predecible-
a veces no.
A veces me hablas;
a veces no.
A veces me amas para siempre;
a veces no.
A veces llenas el vacío;
a veces no.
A veces me desangras;
a veces no.
A veces sanas;
a veces no.
A veces me llamas;
a veces no.
A veces me dueles;
a veces no.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Expectans

Ahora que tu volviste a ser tú,
yo vuelvo a ser yo.
Ahora que de nuevo te vanagloreas de una vida sin mi,
yo te miro de nuevo en silencio intentando estar allí.
Ahora que regresas al desfile de tu encanto inalcanzable, a mi vista,
yo me vuelvo una figura pasajera, como un devenir.
Tú te levantas en tu pasado, tu futuro y tu presente
y yo me escondo en un pedazo de tu historia.
Tú me nombras como un recuerdo, alguna vez,
y yo te escribo en mis "para siempre"... Siempre.
Tú ahora miras el ocaso, el horizonte, tus entrañas
y yo acecho el aroma que dejas al pasar, de nuevo.
Caminas en un puente de historias que no me dan cabida
y yo las miro como esperando a que me dejen pasar.
Ahora que puedes ignorarme, tomarme, hacerme a un lado, llevarme hacia a ti,
ahora yo hago como que no me importa, como si no viviera por ti.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Irreverente
[Casi me roban la inspiración. El comercialismo pre-navideño agitó la codicia, así irrumpen en mi calma para decir "quiero..."No, no tengo nada con el querer... excepto que tal vez, también Quiero, y no me den...]
Yo no sé si estoy loca, o lo contrario, lo contradictorio correlativo... o lo opuesto. No lo sé, porque la conciencia me molesta tanto, que parece que el exceso de pensamiento es una deficiencia. Sólo me giran discursos en la mente, explicaciones, disculpas, culpas, anarquías, recuerdos. Me pesan, me apresan. Y no-pienso nada...
No sé si hago arte, o hago nada. No discuto calidades, no me importa, es la expresión, eso vale, nada más. Lanzar letras al aire, gritar un par de notas, eso es arte, no me importa de cuál. Pero a veces me pregunto si acaso es la Expresión que lo hace grande, que lo hace arte. Me pregunto cuando me mece el metro en un asiento que ocupé tímida entre la jauría hambrienta de asientofílicos, me pregunto si todo lo que corre por mi mente, acaso es arte. ¡Es que las imágenes al viento que se desvanecen en las ventanas, las melodías interrumpidas por audiciones ajenas, me provocan cada cosa en la imaginación...! O quizás es obra del momento de inercia, de hacer nada, que me deja fantasear. Esto no es nada, este es un parafraseo inútil que hago intentando imitar a mis pensamientos, pero esos... esos son placenteros de tan poéticos, de tan enfermos... Ahí me siento loca. Ahora me siento cuerda, creo. Y lo jugoso, lo suculento de mis ensoñaciones es lo secreto, el no escribir... ¡Qué ironía! Como si la canción más hermosa del mundo no la escuchara nadie jamás...
Pero en fin...
Yo no sé si pienso, si desvarío, no sé expresar -ahora- las palabras se me quedan cortas, hasta el momento parece inapropiado, es justamente a medio enloquecer que debiera empezar a gritar, a contar, para que parezca arte y no experiencia personal. La excitación del momento creador... ¿Por qué? ¿Por qué se queda todo metido dentro de mi?
Iba a escribir sobre ti... pero es como lanzar mis hojas al mar. No tiene sentido, pensarás... Hablo de lo uno y de lo otro, pero ¿Y qué? Yo no quiero encantar.
Cuando vuelva a hacer "Poesía", te cuento.
