"The mind-forged manacles I hear"
London (W. Blake)

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viernes, 30 de julio de 2010

Reiniciar, o no

A veces me dan ganas de borrarme entera. No como suicidio adelantado, premeditado, bien planeado: simplemente suprimirme; y siquiera empezar de nuevo, como un reset.

Quisiera despedazar todas mis páginas, las escritas, incluyendo las que preparan el apego a lo pasado, y el total entendimiento de aquello de “causa-efecto”, la explicación metódica de los sucesos y el sermón canónico de resiliencia…

Quisiera simplemente resumirme en el presente. Ser instantánea; como hecha polvo.

Quiero un momento.

Oh, dioses: húndanse en sus abismos. Maestros: tráguense sus cuentos. Señores: húndanse y tráguense el doble de sus inventos.

Yo quisiera ser libre de sus experimentos…

Suprimirme siendo.


Que me trague la tierra y me duerma.

Se me perdió el vaso de agua, en la tormenta.

Necesito cosas simples
pa’ enredarme

Fáciles como partir en metro
y deslizarme

entre gente ajena
y arrogante

Ínfimas, atómicas…
como el café a solas
a última hora

El gatito blanco corriendo:
Los perros mirando

Las hojas inundándome el paso
amarillas en los libros,
amarillas en la calle.

Necesito cosas suaves
pa’ rasgarme

Un paso líquido enmarcado
Un beso líquido mal-dado.

Noches de vuelta y vuelta,
rodando sábanas:

Sueños complejos
Sucesos viejos.

jueves, 29 de julio de 2010

Como árboles: mudos y vivos

(Léase rápido y desesperado)*



Si quisiera descifrar esta onda

que brota temblorosa entre mis pechos,

posible es que me equivoque de blanco.

No podríamos determinar qué vibra

entre nuestras redes, si no se nombra.

Es mejor dedicarnos al silencio,

a la completa plenitud de estar-nos,

de este sentido y mutuo percibirnos.

Percibirnos bordados en la tierra,

anclados con raíces al momento;

el paso de mi aire hacia tu aliento,

el roce de mi falda y de tu pierna,

la punta de tus dedos en mi mengua.

Es mejor no enredarnos en La Lengua,

para así preocuparnos de las nuestras

-y no tanto de las muertas.

No, no intentes increparme o seducirme,

no quieras amoldarme con palabras;

es mejor dedicarnos al silencio.

Mira, no soy de mucho diccionario,

aunque parezca de hoja, soy la hierba,

aunque me veas de rama, soy chlorós-phylla.

Dejémonos fluir contra corriente,

¡hacia arriba!

mira que ya no es tiempo de modestias.

¡Dejemos de perdernos en molestias!

y démonos espacio para estar-nos.

¡Mira que la gente ya ni se mira,

y yo me he vuelto sorda de mentiras!

Tratemos de mirarnos a lo oscuro

-lo cierto-

plantados en la afasia de la noche,

sin pretender las luces de las copas.

sin el discurso falso de mañana.




*Nota de la primera escritura, completamente ignorable ahora (xD--> rompiendo solemnidad)

domingo, 25 de julio de 2010

Pájaros en la cabeza

Para que se entienda, hay que agarrar uno sólo: abrirle la puerta y dejarlo volar, para que no se pierda en griterío y revoltijo. Después otro, y otro. Para que se sigan y acoplen en figuras...


(Todo así, ¡muy lógico!)

sábado, 24 de julio de 2010

No cambio nada.
Siempre me acuesto en lechos de nube, de aire, y caigo sin dar nunca con el piso. Nunca me doy tan duro como para no volver a intentarlo. Una vez pareció que había encontrado pasto seco debajo de mi cuerpo, y pensé que estaba en la tierra. Desde entonces temo más de mis caídas, y miro más donde piso, a dónde giro, pero, sin-querer querer tanto, retorno.

miércoles, 21 de julio de 2010

Escorpiones


Oh, ser individuo abruma y la representación, los objetos a la vista, los aparentes paradigmas cercan la voluntad hasta que dejar-de-ser-sí-mismo se vuelve placentero. Los escorpiones, rodeados por un anillo de fuego, se matan a sí mismos con su propio veneno.
Pero la verdad es que no son suicidas: los escorpiones mueren por el calor y su cuerpo parece enrroscarse, como si, a fin de cuentas, el miedo de verse rodeados, de no encontrar libertad, los hiciera preferir la muerte digna de un suicida, que dejarse arrebatar la vida por las llamas.
¿Pero no es lo mismo? ¿No es la causa última la cerca de fuego?
No nos suicidamos, la vida acaba con nosotros. O es exactamente lo mismo.

martes, 20 de julio de 2010

Εν οιδα οτι ουδεν οιδα

¿Qué es lo que es?

Creo que las irrenunciables búsquedas y las incontestables preguntas hacen que los escépticos, los herejes, los ateos de la cultura, se asombren más ante lo magnífico de la realidad misma, del principio, del final y del transcurso de "eso que es", que los acérrimos fieles de La-verdad.
¿Qué es lo que es?
(¿Qué es materia? ¿Qué es energía?)
Meta-physika
Dar un paso más allá de la física no parece posible sin la física misma. Pero detenerse en la física no explica nada de aquello que parece sobrevenir a partir de ella, fluir como de un cuerpo a una mente. ¡Cómo es que un ente es, si no es nada más que divisibilidad! (cómo juzgar a los creyentes que creen porque entienden lo incontestable de esta pregunta)... No. ¿Por qué? ¿Por qué mi conciencia? ¿Por qué "yo"... pienso, ergo sum? ¿Por qué sin embargo, existo material, soy materia y luego pienso? Giran, las "disciplinas" giran y se funden, inmateriales, una en otra: Esta ansiedad de buscar justo eso que es in-encontrable, se ha vuelto una discusión dialéctica de saberes, indiscutiblemente necesaria para avanzar en mi obstinación "intelectual"... ¿En qué momento pasó? ¿Cómo es que cada vez se agranda más mi inventario, como si no fuera suficiente la proeza de tratar de saber algo de filosofía nada más!
No podría ser de otra manera, sin pasar a rebajar a la madre de las ciencias: me vuelvo una aspirante a humanista, me vuelvo en total acto philo-sopha, de hambre socrática e ignorancia en ascenso.








Εν οιδα οτι ουδεν οιδα